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Luis Vctor Anastasa Sosa
Nacionalidad:
Uruguay
E-mail:
Biografia

POESÍA 1

I Acompañamientos

II Este hombre, esta historia

III Acompañamientos y textos morales

...el hilo en el laberinto...

I

Acompañamientos

I

1

Hoy, todo es para hoy.
¿Para quién?
¿A quién das la impresión de tu mano,
la identidad de tu palma digital?

2

Para aprender a escribir y para deletrear
la piel en el amor,
para trabajar y para curar la herida
del balazo.

3

Soy el que pongo el dedo,
el peso de mi mano soy yo,
la mano que me estrecha
también soy yo,
pero no el opresor,
a él no le tengo fe,
no hay manera de creer en él,
no le reconozco identidad.

4

El que me corre a tiros
tiene su impresión digital
en la pistola.

5

Cuando corro por el pan,
cuando corro por el ómnibus,
cuando corro de cualquiera manera
corro como cualquiera.

6

Todos tenemos la impresión
de vivir mal,
impresión que no es opinión
de hoy o de ayer,
sino marca y señal.

El costo de vivir
es lo que cuesta vivir.

Hay que saber, para calcular,
que el mes dura un mes.

Hasta el día dura un día.
Nadie lo puede saltear.

7

Triste es la casa vacía,
abierto el pozo en el ojo
que no se llena con cuentos.
Por eso, al volver,
algo hay que traer
que permita atravesar
el trayecto del día.

Cuando falta la solidaridad,
por ejemplo, \\\'hoy no se fía\\\',
que más parece un letrero
chistoso del infierno,
hay que salir a pedir,
y después a pelear o a morir.

8

Cuando veo que todos los días me compran
donde me están vendiendo,
y que sólo hay un mostrador,
pienso que las metáforas de Dante
tienen nueva aplicación.

Varias son las consecuencias
de este horror:

El camino de la rebeldía
atraviesa la selva,
oscuro laberinto.
El que lo recorre puede
encontrar la libertad.

El mundo es un gran depósito
al lado de una playa desierta.

9

Mata las pesadillas.
Te tendrás que despertar.

10

La esperanza es una protesta
que no mira hacia atrás.

11

Aprende con el sol y el fuego
la marcha de la salvación,
tu travesía.

12

Con un buen amigo
se pasa el infierno a pie.

13

No estoy en ningún lugar
y tampoco estoy aquí.

Me encuentro en el lomo
de un caballo,
ni dormido ni despierto.

Como otras tantas cosas
llevo mi pellejo.

La libertad es un alimento
que debe sembrarse así.

14

Viajo, vuelvo, me sepulto,
animal vagabundo en el sol.

En cualquier lugar me atrevo a hablar
como un perro feliz que ladra.

II

Magdalena

1

Magdalena,
te están llamando
las de abajo.

Lavan la ropa
y dicen tu nombre.

Tienen hijos
y dicen tu nombre.

Se quedan solas
y dicen tu nombre.

Las prenden
y dicen tu nombre.

2

Te acuestas con el amor y la revolución.
No hay mejor manera de vivir.

Pero aquí está el origen de tus dificultades,
lo que te deja sola tantas veces.

Tú crees que todos viven juntos
y enlazados, amantes y hermanados.
No es así.

3

Magdalena llega corriendo.

La persiguen los dueños de las boutiques
cavadas en el sistema bancario.

Magdalena tomó una piedra que venía
llena de cadenas de televisión,
y la golpeó contra las cuerdas
de su guitarra cantora:
rompe la música el aire, alma
de libre canto al corazón
de los hombres.

Magdalena tira su guitarra sonora
sobre las armas que nos apuntan.

Miseria contra miseria,
¿cómo nos estamos matando?

4

En el fondo de un pozo,
en un hotel,
veo pasar las pesadillas:

Los hombres pobres
se matan mejor.
Mueren los hermanos.

Anda y mata,
fusila y ametralla,
es pobre y vive mal.

Veremos a su mujer demacrada
en el vacío de la puerta
en medio de sus hijos.

No hay guardianes
con renta impresionante.
Hay pobres solamente,
pero corren el riesgo
de quedar secos y agujereados:
pagan la publicidad
de una época de muerte.

5

Desde el fondo del hotel,
acostado en la calma
de una habitación helada,
veo pasar alambradas
sobre la multitud desolada.

6

Llueve en la ciudad.
Corre el agua sobre
la piel desnuda
de las heridas
de los muertos.

Corre cantando, llorando,
por los huesos de las manos,
por los ojos de las caras,
mojando, mojando.

7

El agua cae sobre los avisos,
los alumbra, brillan
los avisos, se apagan
los avisos, salimos y entramos
por avisos, andamos
bajo el agua con avisos,
pagamos y compramos con ahogos
los avisos,
amamos y morimos bajo el agua,
nos obligan a obediencia
con avisos, nos prometen
ser felices con avisos.
El agua está cara
y los avisos.

8

Vive la ciudad sus pesadillas,
sus pesadillas, qué pesadillas,
pesa el horror desproporcionado
en las sillas de los desempleados:
acostados en las pesadillas,
agarrados por los gritos
de los acallados, en el día
de los parados, en el sin,
en el cuándo, en el no, ¡por qué¡

9

El poder protector da seguridad
al consumidor, está protegido,
está garantido el consumidor
para el productor, está en el cielo,
está en el suelo y en el subsuelo,
está en el piso, está en el pozo,
está en los confines y en los cercanos,
no se escapa el consumidor
del poder asegurador.

10

Hasta el afán de los amantes por la vida,
su desnudez de relámpago,
sus cuerpos alumbrantes en la arena,
en la mar en calma con el alma,
su aire respirado, su viento
puro aliento, sus lenguas
comunicadas y besadas,
sus bocas y sus brasas en sus brazos,
hasta el todo hallado hasta en la nada,
se van en el discurso ideológico
de la caverna,
y de mis huesos descubiertos, sin abrigo,
de mi dedo y mi costado,
queda el dígito que me perfora
y me señala, me ubica con el pico
y me desgarra, me cambia
las heridas personales,
apaga mis torcidas llamaradas
con avisos que pasan y vuelan como plumas;
soy la mercancía, el cajón abierto
por la máquina y la nada
y el corazón repartido entre señuelos.

III

Habla Magdalena

1

A ti me acerco, Dios desnudo.
No tengo donde quedarme.

Vivo en la piel de un gran río.
Me acuesto en el estiércol caliente,
ni dormida ni despierta,
y pienso ser perfecta
como tú eres perfecto.

Para todos te das.
El que te busca te encuentra.

No hay forma ni ley, sí el afán,
querer sin detenerse y saber
hundirse en los demás.

¿Cómo fue el amor en las tinieblas,
antes de separar la luz?
¿Y el vientre de polvo
animado por el viento?

Hoy estoy sin nadie en la tierra
que tú mismo fabricaste,
escribiendo solitaria
bajo una lluvia perversa,
habitando el desierto con triste calma.

Salgo a buscarte, hombre mío,
compañero de la creación.
Cúbreme, súbete, súbeme, oscílame,
llágame, lávame, vísteme, déjame
crecer, soy camino, párate, vuelve,
recórreme,
¿te encuentras en la fornicación,
anhelando el fin sin fin?

Húndete, déjate, abandónate, hijito,
hombrecito,
¿donde está tu intemperie?

Esta es mi carne, cómela.
Esta es mi sangre, bébela.
Sube las escaleras. Esta es mi mano.
La luz está arriba. Abrázame.

2

Magdalena canta sobre el tiempo,
la calle y los empleos.
Enseña a salir de menos
a los que son más.

-¿Qué es la vida ?

-¿Una moneda pagadera
en el mostrador?

-¿Es mi vida, es mi precio,
la misma mercadería?

-¿Cómo me voy a mandar
si me tengo que vender?

Todo es usar y pagar
al instante o a fin de mes.

Tengo que romper esta caverna
aunque me toque morir.

Sol de noviembre
contra las pesadumbres,
sábana sin pesadillas,
agua contra el dolor,
soy la herida y el costado
de donde nace el amor.

3

- Entre el horror y el abrazo
busco a tientas.

-Como el grito, estoy distante
y estoy cerca.

Te doy la mano en la oscuridad
y las fieras retroceden.

-Ya aprendes a ser libre, amado.

-Nos mojamos alegremente
en el ácido despiadado.

-La alegría es más pura
cuando estamos desnudos.

-Te quiero como eres, como eras,
antes de ayer, antes del tiempo,
sin conocerte.

-Soy para tí
el agua bajo el sol,
el arenal en silencio.

Soy el rostro que te doy
y el cuerpo que te enamora.

4

La juventud que se abraza y se desea
a pleno sol da una lección de amor
y de civilización,
pero en el ómnibus nos encontramos
con un triste silencio
que nadie comparte,
alzado como un cuchillo
contra todos.

5

-Magdalena, si tú no rompes ese bramido,
¿quién lo hará?

-Me abres el pecho, amado.

-Con el corazón al aire
viajo con tu seno en la boca.
Rompes el orden que produce el espanto
de la vida cotidiana.
Tiras afuera la puerta cerrada
y bailas en la calle.

Cuerpo de la vida y del movimiento,
cuerpo del alimento,
si verte es liberar la conciencia,
cómo será conocerte.

Piel de combate,
cabello solar,
nuca lunar,
alimento de liberación,
cuando cantas,
es la voz de la conciencia
al sol y a la sombra.

Delgada mordedora,
tu primera violencia
es la de la inteligencia.

Enseñas que cordura
es luchar, y locura
esperar solo y a pie.

6

Cuando Dante salió por la playa desierta,
rumbo al monte imposible,
vio tu cabello solar.

Empiezo a recorrerte con tocarte,
en tu marea me acuesto y me recuesto,
acostado sobre tí cambio de tierra,
salgo de la muerte con tu piel.

Se queda mirándome, ojo claro y maduro.
Gira la cabeza llameante.

Con tu lengua, en un instante
de silencio y calma, como y bebo.

Me das tu mano en la sombra.
Cantan las piedras escritas.

7

-Volver al cabo de veinte años
y encontrarme sin nada.
¿Qué hacer, Magdalena?

Con los niños de la mano,
prendidos de las piernas,
Magdalena clava los ojos
en el aire.
No hay un lugar donde agarrarse.
8

-Estoy en medio de la vida.
Atado a la pena me defiendo.
Arrimo el pecho con ansia pulmonar
al golpe del destino.

9

-Hoy nos queda poca cosa,
una habitación sin pan,
sin orillas ni argumento,
cuatro paredes como cuatro mundos
y animal por decreto
aunque vuelva a nacer.

II

Este hombre, esta historia

1

Pague ahora y lleve después,
pero después se transforma en nunca.

2

Nos queda pagar y pagar,
pero, ¿qué nos llevamos?

3

Mientras llueve llego a la tienda.
Los zapatos y paraguas están caros.
Debo seguir mojándome.

4

Pongo harina en la fuente,
y luego sal, agua y levadura.
Esa es la masa del pan
que hago con mis manos,
que aprieto, estiro y amaso.

No pasa lo mismo con el dinero.
Si tengo uno, no da para dos.

El dinero no se reparte,
es frío, no entra en el horno.

5

Llegó el camión con los muebles.
Los dejó en la calle Rousseau, en la Unión,
un barrio de trabajadores.
La madre y el hijo quedaron en la vereda.
Miraban los dos colchones envueltos.

6

Tomo vino en silencio. Espero.
Veo mi cuerpo inmediato.
Mi vida sin cambio es la que cambia
desde un día sin año,
infancia sin ladridos ni amenazas
en la puerta de un patio inmóvil
donde las nubes se calman en el muro.

Me asomo a tí, mano en alto.
Me contienes, y al tomar,
bebo en el que espero ser.

Hoy el lenguaje no tiene a quien nombrar.
Yo soy sólo un cuerpo que busca
en medio de su alma,
un alma que busca en medio de su cuerpo,
soy mi vida que busca en medio del camino
el encuentro final, la puerta inicial.

7

No soy una palabra pero con palabras ando.
Materia soy, de la materia vengo,
y para andar conmigo a la materia voy.

El lenguaje está en mi boca igual que el vino,
saliva solar, aire pulmonar,
polvo en la playa donde encuentro el recuerdo,
sonido sin reloj que busco entre turnos
para verle la cara.

8

Desde hace varias noches
tengo el mismo sueño:
estoy en mi casa
en medio de la guerra,
abro puertas entre árboles
en habitaciones separadas
y me hablan de la guerra,
no recuerdo de qué hablamos
pero vemos nuestras caras
en medio de la guerra,
nuestros cuerpos separados,
nuestros brazos en el aire,
y sé que estamos en un sueño
porque el sueño se repite.

Abro puertas y hay incendios;
en las calles nos persiguen;
estamos en las sombras
y apenas nos movemos.

9

La madre le dio una bofetada.
Habían perdido el techo
y estaba excitada.

10

Hoy llueve sobre la ciudad estremecida
por los chistes de la televisión.
Cuatro jinetes de cascos electrónicos
Hacen un ruido feliz.

Tomo vino en la noche
que se ha apoderado del mundo.

11

Después de las tormentas,
el pobre pueblo de Montevideo
junta la hojarasca.

Arde el polvo.
En la humedad de la turbia caída
se levanta el fuego urbano.
Sube con hongos y paraguas desplegados
en oscura semejanza.

El hombre alterado
mastica su novela.

El pobre pueblo de Montevideo
quema la basura.
No hay luz en el silencio.

12

En 1950, en un techo desamparado,
abrí un agujero, hice un criadero,
veníamos a escondernos con tiernas vecinas
que nos preguntaban por nuestro pensamiento.

13

Vino Kafka y me dijo: soy el novelista
de los lugares vaciados,
soy la continuación
de una especie de habitaciones
donde ha muerto la esperanza.

14

No estoy hablando para mentir
ni para decir la verdad.
Sólo me estoy buscando
donde están los otros.

15

Cuando eres el presente
junto al que despierto,
mi cabeza está en el amanecer
de un día sin tapas.

16

El tiempo está mezclado con el cuerpo:
si encuentro el deseo cruzo el vacío,
viajero sin prisión,
mientras las ruedas de la muerte,
con sus patas traicioneras,
avanzan en circuito cerrado.

17

El vacío es un rinoceronte de zoológico.

18

El hombre inseguro entra en su casa,
en su sombra,
en los lunes igual que las hojas,
los martes es una repetición,
como el jueves, donde ya no se encuentra,
como el viernes, cuando ya está perdido
y no sabe lo que le espera el domingo.

19

Está en mi noche,
está en mi sombra.
Está en mi viento
puro aliento.
Es una razón más fuerte
que la propaganda.

¡Quiero vivir¡ ¿Oíste?

20

Cuando pasas callada
te sigue mi silencio.

¿Qué ocurriría
si el calor radioactivo,
si la luz de la bomba,
envolvieran tus ojos?

21

Cuando veo este lugar
envuelto en oscuridad,
advierto que hay un deber
de hermano por cumplir
y ejecutar.

22

La ciudad, en una esquina, tiene miedo y calla.
En otra, tiene miedo y grita.
Unos metros más allá, en los escarchados intestinos,
compra pan desesperadamente, porque se acaba.
Callan cuando tiran un balazo.
Cuando arrojan un balde con teléfonos, se callan.
Le dan al muerto con la pala y la pared.

23

Esta caverna es grande. Trabajan en ella,
ampliándola con destrucciones y demoliciones,
los arquitectos del Gran Lucro,
haciendo la Ciudad Inhabitable,
la Ciudad del Hombre Sin Futuro.

Es la Caverna, tan renombrada
en los tiempos antiguos
por los estudiantes de hechos abominables,
y es un baño de ciegas tinieblas
en medio de la luz más clara,
la nada en cada uno con su cara
disfrazada de cara encapuchada.

¡Imagínate, la imaginación bajo el soplete
y nadie que la recuerde!

Vivimos el sin-futuro de la Ciudad del Reparto.

24

Y ahora ¿a dónde vamos?
Somos ánima viva exasperada.
¿Hacia dónde, pues?

25

Charlie Brooks dijo a su novia: «te amo»,
y fue muerto en Huntsville, Texas,
esta madrugada, con una inyección.

26

Y ahora, ¿a dónde vamos?
Somos ánima viva exasperada.
¿Hacia dónde, pues?
Es tan poco lo que tengo para darte
que sólo puedo preguntarlo de este modo,
y más cuando sé, por las visitas que recibo,
que éstas pelean duramente entre tinieblas
por el aceite y el azúcar,
por la luz y por el agua,
se la sacan a tirones de los dientes,
porque el agua hay que pagarla,
este mes hay que pagarla.

Así que esta pregunta sin grandeza
sólo se refiere a dónde vamos, dónde nos metemos.

¿Será posible encontrar el camino para el amor
en este pueblo enloquecido por el desamparo?

Me escucho la voz entristecida.

Somos la pareja armada de corazones devorantes,
somos uno y otro para repartirnos
uno al otro y compartirnos,
somos el agua que tomamos
y el pan que nos damos en dúo acoplado.

III

Acompañamientos y textos morales

1

Empiezo a cantar marcando el compás
del tiempo y del viento.

Abro mi silbo digital,
puño contra las puertas cerradas.

Con el pensamiento que va y viene
modelo sobre la nada.

El sol está en la ventana,
la lluvia está en el muerto.

2

Sentado estoy en mi calle,
sentado estoy en mi tiempo.

El aire es un girasol maduro.

El hueso de los días
deja su jugo en la boca.

Cantan los ventiladores.

Llega el vecindario
con paraguas de plomo.

Nos abrazamos. El beso se difunde.
Voy con tu garganta navegante
por la luz del río.
Estamos juntos, apretados.

Llegan los alquitranadores.
La pareja no existe.
En nuestro costado abrimos
un compañero con su compañera.

La pareja vuelve.

3

Vinieron los ladrones a dar
una vuelta por la casa,
compadres y comadres,
fantasmas eléctricos ciegos.

4

Tengo mi conciencia de cantor
y la conciencia se me llena
cuando veo a los ladrones
darme en la clavija de la pena.

En la guitarra del amor me clavan
un aguijón fratricida.

5

En el día blanco, en el día negro,
en el día rojo, en el día amarillo,
en el día de la corrupción
y de los apaleados,
bajo el taponazo de un golpe mortal
me siento a esperar, lactante
de tinieblas.

6

Mi alma se desata. Cruza el agua helada.
Nada desnuda mi alma libre.

La persiguen a tiros, con perros.
Los reflectores cubren las orillas,
taladran, acuchillan el aire.

La muerte avanza con amplificadores,
la muerte con su lengua tiznada,
la muerte llena de gatillos.

Mi alma se sumerge y emerge.

Llego a la orilla. No me aflige morir.
Estoy escaso de apellidos
pero me sobra sangre.

Entre las furias del miedo
tengo mi comida.
Con mi plato me mantengo
en el espanto.

Veo venir las fieras
con sus tirabuzones.
Les tiro mi sancocho.

7

«Si va a decir la verdad,
de nadie se me da nada,
pues el ánima apicarada
me ha dado esta libertad».

8

«Ya sé que he de morir
y es tiempo de hablar de veras».

9

¿Como se puede ser cisne?
Debo ser cuervo. Conviértase
en graznido el dulce arrullo
y mi nevada pluma en sucia tizne.

Estos no son tiempos de vocablos pintados.

Hablemos prosa fregona
que en las orejas encaje.

10

¿Qué será del pueblo?

Aunque la naturaleza ofrezca bienes inmensos,
el fuego de la carestía nos tiene en la parrilla.
Comemos acelgas hervidas, repollos
y arroz con coliflor, pasamos por el pan
un poco de pescado transparente
y hacemos milanesas de entretenimiento.

Vivimos en criaderos de ilusión.
Los ministros se comen en gajes
el costo de una guerra,
y eso aún es poco si rindieran.

Comedores de lo ajeno, cábalas de la muerte,
caras de tigre, caras de reparto,
señuelos astrológicos, astucias de serpiente,
con mil caras se enriquece el rico
y todo lo pagan el pobre y el chico.
Todo se tiñe con sangre del pobre.

11

Voz de aliento pulmonar en la ciudad del dolor,
en los hospitales de la manipulación,
pueblo solitario en el desagüe del tiempo,
caballo desgarrado entre las islas.

12

El pueblo escucha a los ventrílocuos
que se comen el mapa terrestre.
No se trata de la dulce lira
sino de leer el diario.
En sus bolsillos se arruga el universo.

13

¡Ah de la vida! ¿Nadie me responde?
La inflación camina con suaves pasos.
Tiresias, ciego danzante en las sombras,
toma alcohol ordinario, se hace caca y tropieza,
tiene gustos horrendos, pero no calla el maldito,
avanza tanteando en los mataderos.

14

Vivir es caminar breve jornada
y nuestra vida es muerte viva
que avanza en cuerpo frágil.

Es poco cuando empieza
y basta que sea poco cada día
porque suma duraciones
de esperanzas burladas.

Llevado de engañosos ademanes
y lenguajes, tropieza el pobre
con su hambre y su miseria,
pero la esperanza no es ciega,
tiene ojos para ver
que la oscurecen con ilusiones y mentiras.

15

Si éstas son las grandezas aparentes
de la vana ilusión de los tiranos,
y son, aunque fantásticas,
nada más que escorias,
ardor de nombramiento ministerial,
está claro que son, por dentro, los gusanos.
Digo que la diosa de la Justicia,
a la entrada de su corte, debiera tirar
esas balanzas homicidas llenas de sangre
y esos textos de la ley
que sólo cuentan nuestras heridas,
de tal modo que en vez de ser fuente de vida,
garante de libertad, es monumento de asesinos.

16

Soy el escándalo de la ciudad y vivo oscuro.
La vida es pesada como el plomo y liviana como una bala.
No hay día que no haya un compañero en tierra.
Le dan con intestinos de toros y ovejas.

17

Oh Roma, gastas provincias en hartar deseos
y en ver a tu ladrón enriquecido.

Se han coronado tus delitos
y los gusanos ensordecen el viento con sus gritos
adulando a los tiranos.
El gemido de los presos es tu aplauso.
Reinas con majestad sobre el silencio,
pero ya te veo caer precipitada,
en tus ruinas te confundes,
en tí misma te rompes y te hundes.
El dios de las venganzas verá caer
deshechos tus ídolos,
y los que enterraste a escondidas,
con falsos certificados, con las vísceras vaciadas,
volverán cantando a deshacerte.

18

Oh Babilonia, derribas y amenazas,
abundas en poder y multiplicas tus escarmientos,
publicas una propaganda costosa
hasta en la prensa de oposición.
Eres completa en calamidades.

19

Tú, señor de todo, para quien sabe examinarte,
eres lo solamente vil, el asco, el lodo.
Ya verás en calderas, sartenes y asadores
la codicia y la locura hervidas y fundidas,
y a los especialistas en sufrimiento de la gente
verás llorar sus robos afrentosos,
y será embargada la cosecha de sus barrigas.

1970/87

biografia:

Nació en T. y Tres, Depto. de Uruguay. Estudio Primaria y SEcundaria. Licenciado en C. de la Educación. Prof. de Literatura. Director General de la Universidad del Trabajo.
Miembro de varias Inst. Académicas y Culturales, autor de unos 60 ensayos y libros. Actualmente dicta un curso sobre Pessoa y escribe el texto literario de una Cantata [con música del compositor Juan Baladán] sobre Jesucristo de los Pueblos.


anastasia@uruguaylibros.com

 

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